This page is also available in English. Read in English →

Medio día en las tierras altas de Santa Cruz

Veinte minutos cuesta arriba desde el puerto y la isla cambia por completo. Una ruta sencilla para una mañana entre neblina, tortugas y lava.

Tierras altas verdes y neblina sobre la costa de Santa Cruz, Galápagos

Desde Puerto Ayora, la carretera sube hacia el norte, rumbo al canal de Itabaca y al aeropuerto de Baltra. A los diez minutos el paisaje ya es otro: los cactus y la roca negra de la costa quedan atrás, aparecen los pastos, los árboles se cubren de musgo y, según la época, el parabrisas empieza a llenarse de gotas finas. Son las tierras altas de Santa Cruz, y se pueden conocer bien en una sola mañana.

Esta es la ruta que solemos recomendar a quien nos pregunta en la barra. No necesita tour ni mucha planificación.

Cómo subir

La forma más práctica es contratar un taxi por medio día. En Puerto Ayora los taxis son camionetas blancas, se consiguen fácil en la avenida Charles Darwin y la mayoría de conductores conoce bien la ruta. Acuerda el precio y las paradas antes de salir. Otra opción es ir con una agencia del pueblo, que suele combinar estas mismas paradas.

Hay quienes alquilan bicicleta, suben en taxi y bajan pedaleando. La bajada es larga y agradable, pero la carretera tiene tráfico de camiones, así que conviene ir con cuidado.

1. Tortugas gigantes en libertad

Cerca del pueblo de Santa Rosa hay reservas privadas, como El Chato o Rancho Primicias, donde las tortugas gigantes caminan libres entre pastos y pozas de agua. No están en corrales: llegan, comen, se bañan en el lodo y se van cuando quieren. Ver a un animal de más de doscientos kilos avanzar despacio entre la neblina es de esas cosas que no se olvidan.

Según la época del año hay más o menos tortugas en la zona, porque se mueven entre las tierras altas y las bajas. Las reservas cobran una entrada y algunas prestan botas de caucho, que en temporada de garúa se agradecen.

La regla del Parque es sencilla: mantén al menos dos metros de distancia, no las toques y no te pongas en su camino.

2. Túneles de lava

Cuando la lava corre, la superficie se enfría y se endurece mientras por dentro sigue fluyendo. Al vaciarse, queda un tubo. En las tierras altas de Santa Cruz hay varios que se pueden recorrer a pie, algunos dentro de las mismas reservas de tortugas y otros cerca de Bellavista. Son frescos, silenciosos y, en algunos tramos, hay que agacharse un poco. Lleva una linterna o usa la del teléfono.

Roca volcánica negra y agua en Galápagos
La isla entera está hecha de lava. En las alturas se nota menos, hasta que entras en un túnel.

3. Los Gemelos

Un poco más arriba de Santa Rosa, a ambos lados de la carretera, hay dos enormes hundimientos: Los Gemelos. Aunque parecen cráteres, se formaron cuando el techo de antiguas cámaras de lava se vino abajo. Hoy están cubiertos de vegetación y rodeados de bosque de Scalesia, el árbol endémico que alguna vez cubrió toda la zona húmeda de la isla.

Un sendero corto, de menos de una hora caminando tranquilo, bordea los dos. Es uno de los mejores lugares de Santa Cruz para ver aves de tierra: pinzones de Darwin, algún búho de orejas cortas si tienes suerte y, con mucha paciencia, el brujo, el pequeño pájaro rojo cuya población en la isla se está intentando recuperar. Le dedicamos un artículo entero.

En la neblina de Los Gemelos, la isla suena distinta: gotas, pinzones y el viento en la Scalesia.

Si te sobra energía

Desde Bellavista sale un sendero que sube hacia Media Luna y el cerro Crocker, el punto más alto de la isla. Es una caminata larga, a menudo con barro y neblina, pero con días claros la vista sobre Santa Cruz y las islas vecinas vale cada paso. Pregunta en el pueblo por el estado del sendero y si necesitas guía antes de ir.

En las tierras altas también hay fincas de café que reciben visitas. Si te interesa cómo se cultiva el café en las islas, tenemos una nota sobre por qué el café de Galápagos es tan particular.

Qué llevar

  • Una chaqueta liviana o impermeable. Arriba hace varios grados menos que en el puerto, sobre todo entre junio y noviembre.
  • Zapatos cerrados. El barro es parte de la experiencia.
  • Agua y algo de efectivo para las entradas de las reservas.
  • Una linterna para los túneles.

Cuándo ir

Por la mañana, sin duda. Las aves están más activas, hay menos gente y queda la tarde libre para la playa. Entre junio y noviembre, en temporada de garúa, todo está envuelto en neblina y muy verde, con un aire casi de montaña. Entre diciembre y mayo hace más calor y hay más sol, con lluvias fuertes pero cortas algunos días.

Con tres o cuatro horas alcanza para todo sin correr. Cuando vuelvas al pueblo, pasa por la avenida Charles Darwin: el café que servimos crece en esos mismos cerros de los que acabas de bajar.

Si estás en Puerto Ayora, el café de la finca te espera en la avenida Charles Darwin.

Cómo llegar