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Nuestra historia

Un cuchillo, una brújula y un cafetal

La historia de Iguana Bleu empieza mucho antes del café, con un hombre que llegó a Galápagos sin saber que se iba a quedar. Cuatro generaciones después, termina en una taza en Puerto Ayora.

Tierras altas verdes y neblina sobre la costa de Galápagos
Fotografía antigua de Luis Jácome sobre una balsa junto a un acantilado

El Capitán

Luis Jácome

Antes de que hubiera un cafetal, antes incluso de que alguien pensara en sembrar café en medio del Pacífico, hubo un viaje. Luis Jácome salió de las faldas del Cotopaxi con un grupo de gente de la sierra, rumbo a unas islas donde casi todo estaba por hacer.

Llevaba poco más que un cuchillo y una brújula. Iba detrás del ganado salvaje que vivía en las islas y detrás de algo más difícil de nombrar: la idea de empezar de cero en un lugar que no se parece a ningún otro. En la familia lo llamaron siempre El Capitán, y así se quedó.

Rodrigo Jácome en la puerta de una cabaña de madera en la finca

El Naturalista

Rodrigo Jácome

Rodrigo creció escuchando esas historias y terminó siguiendo sus pasos, aunque por otro camino. Fue de los primeros guías naturalistas de Galápagos y ayudó a establecer la Reserva Marina, en una época en la que cuidar las islas todavía no era algo que se diera por hecho.

Con los años apareció una pasión nueva, el café de especialidad. En las tierras altas de Santa Cruz plantó un cafetal pequeño con una ambición que no tenía nada de pequeña. Así nació Rancho Bravo, la finca del abuelo, de donde sale cada grano que servimos.

Bernie Jácome revisando las cerezas de un cafeto en Rancho Bravo

El Sueño

Bernie Jácome

Cultivar café en una isla no es sencillo. El sol pega fuerte, casi todo llega por barco y los costos se acumulan más rápido que las cosechas. Durante un tiempo, el cafetal estuvo cerca de perderse.

Bernie decidió que eso no iba a pasar. Creó Blue Iguana Coffee para darle un futuro al café de la finca, bolsa por bolsa, y después abrió Iguana Bleu: un lugar en Puerto Ayora para probar ese café recién preparado, a pocos kilómetros de donde crece.

Del volcán a la taza

Todo empieza con fuego

El camino del café, desde la ceniza volcánica de Rancho Bravo hasta la barra.

  1. 01

    Suelo volcánico

    La tierra de la finca es ceniza de antiguas erupciones, rica en minerales. Ahí empieza el sabor.

  2. 02

    Tierras altas

    Neblina, garúa y la brisa fría del Pacífico. La cereza madura despacio, y eso se nota en la taza.

  3. 03

    Cosecha a mano

    Se recoge cereza por cereza, solo cuando cada una está en su punto.

  4. 04

    Fermentación lenta

    Una fermentación sin oxígeno que despierta notas de fruta, cacao y flores.

  5. 05

    La taza

    Molido al momento y preparado frente a ti en Puerto Ayora, con el método que prefieras.

Iguana Bleu

Y ahora, una mesa

Iguana Bleu es el capítulo siguiente. La brújula ya no hace falta: el camino, esta vez, termina en una taza.

Si quieres saber más de la finca, pregunta en la barra. Siempre hay alguien con ganas de contarla.